N/A: Este capítulo va dedicado a mi amigo Kojure... después de todo, es mi admiradorsh xDDD.
Besosos miles!!! Y que te vaya bien donde las "Pamelinhas" xD.
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Después de dejar solos a Paul y Anna, Marilyn se quedó conversando con Giovanni y a la vez buscaban a Fefo, para que organizaran las actividades que tendrían que hacer como 4º Medio. Sin embargo, no perdió de vista a César. Le atraía tanto la idea de conocerlo más a fondo. A lo mejor se estaría enamorando, aunque era poco probable, puesto que se conocieron un par de minutos. Pero la vida está llena de posibilidades, sin contar sus causas y consecuencias.
Todos los alumnos del 4º Medio se reunieron en el auditorio para discutir las actividades que tendrían que hacer durante el año, sobre todo lo que estaba relacionado con tradiciones del colegio. Un festival acuático, una representación artística y un paseo de invierno estaban incluidas en la lista, y eran de suma importancia.
- Al Dire le gustaría mucho que hicieramos algo que lo emocionara- decía Marilyn con convicción y con conocimiento de los gustos del mandamás.
- ¿Por qué no hacemos un "musical"? Al Dire le gustan mucho los musicales con éxitos antiguos- Giovanni ponía caras de cranear algo.
- ¡Sí! Y además... Debiera ser una comedia romántica...
Marilyn se puso roja cuando se cruzó con César. Alto, de pelo negro, no muy macizo y de semblante serio, que ante la alegría y el carrete se transforma en lo contrario. Así lo vio. Pero las sorpresas fueron más que explosivas. El muchacho alto le tomó la mano y la acercó hacia sí.
- Hola, mi Marilyn hippie- una sonrisa adornó el severo rostro de César.
- Oye, cálmate- Marilyn le soltó la mano en un gesto autómata-. Como que recién nos estamos conociendo...
- Perdón... perdón. Es que suelo ser así.
- No importa. Igual me caes bastante bien. Nos llevaremos de maravilla, supongo.
Entonces César le habló de su llegada al colegio, de sus injustas repitencias y de las ganas que tenía de estudiar. Debido a tanta enfermedad, accidente y problemas, se había perdido en el limbo de la educación culebreada. Pero Marilyn borró de un plumazo sus preocupaciones.
- Si necesitas ayuda, puedes recurrir a mí. No seré la mejor... aunque Anna diga que sé explicar bien. Es que ella siempre me pide ayuda cuando no puede hacer ejercicios de matemáticas.
- Gracias, bella Monroe.
Media vuelta. Si seguía con ese galanteo de películas, lo agarraría del cogote y... le daría un beso. ¿Será amor a primera vista? Lo dudaba bastante, por cierto. Pero algo la estaba atrayendo a su cuerpo, a su alma luminosa, a su aire bohemio... Ni ella lo entendía. Acertó con eso de hippie, pues Marilyn tenía el pelo largo y claro, el cual adornaba con un pañuelo que hacía de cintillo. ¿Era un simple "joteo" o representaba un "algo en serio"?
El tiempo era el único juez posible.
Mientras tanto, Anna estaba caminando por el pasillo junto con Gigliola, Chèrie y Yoko, su amiga del Japón. Las cuatro se mataban de la risa con tanta copucha, cuando se cruzaron con una Marilyn confundida y seria.
- ¡Mari! ¿Qué onda? Te veo rara, como bajoneaa... ¿Qué paso?- el coro de preguntas fue el canal de desahogo de su amiga.
- Creo que me está empezando a gustar alguien... no estoy segura. Lo acabo de conocer, es muy lindo y tierno...
- ¡AJÁ!- saltó Anna-. Te apuesto a que es el hermano del mino que conocí hoy.
- Ese mismo- Marilyn bajó la mirada a media asta-. Tengo penita... sé que es una pesadilla con cara de jote... No puedo estar con él.
- Vamos, Mari- Yoko le acarició el largo pelo-. No te pongas malita. Eres bonita e inteligente, la mejor alumna del curso. ¿Te vas a echar a morir por un idiota de dos metros? Hay que lanzarse a la conquista y ser feliz. No te amargues...
Marilyn sonrió ante el gesto. Dio la media vuelta y se olvidó del tema. Pero más tarde empezó a recordar. Ese día, cuando Anna lloraba por Patrick, César se estaba matriculando junto con sus hermanos. Entonces pensó en su figura estilizada, y tarareó despacito:
Era...
La tarde cuando el sol caía.
La tarde cuando fuíste mía.
La tarde que te dí mi amor.
César estaba sentado en el patio buscando un número en su celular. Sintió una sensación extraña y sus labios susurraban palabras de amor.
Era la tarde
la tarde cuando el sol caía;
la tarde cuando fuíste mía;
la tarde que te dí mi amor...
Entonces César miró hacia las ventanas del segundo piso y allí se encontraron, con las miradas fijas el uno al otro, como gritándose que su encuentro no había sido en vano.
Volé por el cielo al sentir
tu te quiero y soñé,
que distintas serán mis mañanas
porque ayer te ví.
Gritaré por el mundo:
¡Oigan todos, aquí estamos tu y yo!,
dame un beso, no hablemos,
pensemos que dulce que sos.
Fue cuando sonó el timbre. La inspiración se había quebrado en ese punto. César y Marilyn subieron a su sala, al igual que Marilyn y los demás. Se sentaron en sus puestos. Anna junto con Marilyn, César junto con Mariano (lo había conocido hace poco y ya eran amigos), Paul junto con Antonello (otro más xD), y así...
Se abrió la puerta y apareció una bella rubia, de figuras aceptables, con porte y coqueta de pies a cabeza. Su nombre era Gloria, la profesora jefe del 4º Medio. Linda y simpática, como la había conocido César, quien se acercó a saludarla. Sus piernas eran su punto fijo. A lo mejor la quería sólo para él, murmuraban en el curso.
Marilyn reconoció a su rival. Había comenzado otra historia...
jueves, 11 de enero de 2007
viernes, 5 de enero de 2007
III. La verdad de su llanto
Las vacaciones pasaron sin pena ni gloria. Fiestas de fin de año, piscinas, playas, idas al norte, al sur, al extranjero... entre otras maravillas. El asunto es que todo el colegio descansó. Anna estaba más repuesta y alegre. Organizar un viaje con sus amigas fue su labor durante ese período. Y lo consiguió con éxito. Por otra parte, los tres hermanos, ya matriculados, iban a su antiguo barrio a visitar a sus amigos. En especial Paul, quien extrañaba a sus amigos de años.
Pero saltémonos la vagancia de nuestros personajes hasta el primer día de clases. El 4º Medio estaba bastante acongojado porque volvían a clases y amaban sus vacaciones, pero estaban plenamente conscientes de que sería su último primer día. Fefo estrenó su trono de presidente del Centro de Alumnos, junto a sus inseparables secretarias, en especial Chèrie. Todos se mataban de la risa con el ego hinchado que irradiaba su eterno protector, quien se encargó de dar un buen puntapié a quien ocupaba el cargo el año anterior. El mismo que gorreó a su gran amiga.
Los hermanos entraron a clases y recorrieron los pasillos con calma y hasta con recato. César se mostraba interesado en recrear la vista de su matriculadora, la profe Gloria. Lucas ya tenía sus primeras admiradoras. Pero Paul estaba con la vista fija en los ojos opacos de Anna. Por alguna razón le atrayó su fuerte desplante, eclipsado por su pena de amor. Entonces una mano adornada por un anillo de plata le hizo aterrizar.
- ¡Hola! Tú eres nuestro nuevo compañero, ¿cierto?
- Emmm... sí. Soy de 4º. ¿Cómo te llamai?
- Giovanni. ¿Y tú?
- Paul.
Se estrecharon la mano. Giovanni era uno de los escuderos de Fefo y eterno amigo de Anna. La consideraba una hermana y estaba dentro de la lista de los "cocineros de las criadillas de Patrick".
- No mires tanto a mi hermana...
- ¿Hermana? ¿A quién te refieres?
- ¿Pa qué te haci el leso...? Si igual la Anna no es mala mina. Pero tiene un problemita.
- ¿Qué le pasó?
- Bueeeno. Todo comenzó cuando ella entró en 7º Básico a este colegio. Se enamoró perdidamente del Patrick, un gallo que iba en 8º. Empezaron a pololear cuando ella iba en 1º Medio. Fueron felices, era la pareja más popular del colegio. Algo así como las parejas de la tele, onda así. Pero resulta que al niño lo ascendieron a presidente del Centro de Alumnos y las admiradoras lo acosaban. ¿Y sabí lo que pasó?
- No lo sé... no la conozco ni me han contado nada.
- Se la cagó con una mina que era... la secretaria del Centro parece...
- Uhh...- Paul volvió a fijar la vista en donde estaba Anna, pero ella había desaparecido.
- Al final la Anita se enteró e intentó arreglar la cagá que se había mandado este gil. ¿Y sabí qué más pasó?
- Te dije que no sabía nada...
- El Patrick dejó embarazada a la mina.
- ¿A Anna?- saltó de inmediato.
- No, tonto. A la mina ésa, la secretaria. El papá la tuvo que sacar de aquí antes de que quedara la cagá. Pero todo el colegio se enteró. La Anita lo mandó a la cresta y la pobre cayó en depre fuerte... Y pa más remate el tonto gil sigue viniendo al colegio...
Durante la cháchara de Giovanni, Paul divisó a tres cabezas femeninas que se iban aproximando hacia donde estaba. Eran Gigliola, Marilyn y Anna, quienes iban camino al baño antes del comienzo de la ceremonia del primer día. El cruce fue inevitable.
-... y desde ese entonces es persona non grata en este colegio. Si lo llegan a ver, le van a cortar las hu... ¡Anita! ¡Qué linda estás!
- Hola, Giovanni. Otra vez con esos lentes go-go...
- Ay, pero si son lindos, me los regalo la Pili. Pero, ya no importa, te presento a un gallo que va a ser nuestro nuevo compañero.
Paul y Anna se miraron fijo harto rato, como en las ocasiones anteriores. Ya no eran extraños, sino compañeros. Rompiendo con la timidez y la tensión del momento, Anna lo tomó del mentón y le plantó un beso en la mejilla.
- ¡Mucho gusto, corazón! Yo soy Anna, y ellas son mis amigas Gigliola y Marilyn.
En ese instante se oyó un grito estridente proveniente de la boca de un varón. Varón recio, según la vista de Marilyn, quien chocó contra él.
- ¡Ten más cuida...!- se ruborizó y se ocultó detrás de sus mechas onduladas- Hola...
- ¿Quién eres?- preguntó César, extrañado y a la vez como hechizado.
- Marilyn...- le tendió la mano. Mano que César estiró para sí y le dio un beso en su mejilla de tomate.
- Él es mi hermano César, es mayor que yo- intervino Paul, advertido por los signos galanes.
- Mish, qué alto eres. Son tan tiernos ustedes...- añadió Anna.
La turba de amigos se disolvió. Paul y Anna estaban solos en el pasillo. Se miraban atentamente, sujetos a un recuerdo en común. La mañana mostraba un sol brillante, el cual ilumino sus camisas blancas y sus corbatas rojas. El jumper de Anna era estrecho y corto, el cual estilizaba su figura. Entonces Paul la ansió. Para siempre.
- Me acuerdo de ti- Anna quebró el tenso silencio-. Tú te viniste a matricular un día, con tus hermanos, si no me equivoco.
- Sí. Aún no conoces a Lucas, mi otro hermano...
- Tú... ¿querías hablarme ese día?
- Bueno...- Paul se sonrojó. Sabía los pasos que estaba dando-. Sí... me preocupé por ti, aunque no te conocía. Estabas llorando.
Algo en Anna se quebró. Pero la mirada cálida de Paul sostuvo su pena inmensa. Un mar negro de lágrimas se ocultaba tras sus ojos. Guardaba distancia. No quería más errores en su vida...
- Lo siento. No he podido superar un golpe fuerte...
- ¿Alguien te maltrató? ¿Te hizo daño?
- No, Paul. No ese tipo de daño.
- No entiendo...
- ¿El Giovanni te dijo... la verdad?
- Este... me dijo que habías terminado una relación larga y fue por engaño...
- No sólo fue por engaño.
- ¿Entonces...?
Anna se tomó el vientre, autómata. Pero sacó sus manos de allí, las puso en su rostro. Y dijo:
- Dejó embarazada a su amante... y después a...
Corrió. No quería hablar del tema. Paul quiso perseguirla, pero algo le sujetaba los pies a la tierra. Vio sus lágrimas en el suelo cerámico del pasillo. Quiso disculparse. Anna ya había entrado al baño que siempre la acogió.
Y que casi la vio morir alguna vez...
Pero saltémonos la vagancia de nuestros personajes hasta el primer día de clases. El 4º Medio estaba bastante acongojado porque volvían a clases y amaban sus vacaciones, pero estaban plenamente conscientes de que sería su último primer día. Fefo estrenó su trono de presidente del Centro de Alumnos, junto a sus inseparables secretarias, en especial Chèrie. Todos se mataban de la risa con el ego hinchado que irradiaba su eterno protector, quien se encargó de dar un buen puntapié a quien ocupaba el cargo el año anterior. El mismo que gorreó a su gran amiga.
Los hermanos entraron a clases y recorrieron los pasillos con calma y hasta con recato. César se mostraba interesado en recrear la vista de su matriculadora, la profe Gloria. Lucas ya tenía sus primeras admiradoras. Pero Paul estaba con la vista fija en los ojos opacos de Anna. Por alguna razón le atrayó su fuerte desplante, eclipsado por su pena de amor. Entonces una mano adornada por un anillo de plata le hizo aterrizar.
- ¡Hola! Tú eres nuestro nuevo compañero, ¿cierto?
- Emmm... sí. Soy de 4º. ¿Cómo te llamai?
- Giovanni. ¿Y tú?
- Paul.
Se estrecharon la mano. Giovanni era uno de los escuderos de Fefo y eterno amigo de Anna. La consideraba una hermana y estaba dentro de la lista de los "cocineros de las criadillas de Patrick".
- No mires tanto a mi hermana...
- ¿Hermana? ¿A quién te refieres?
- ¿Pa qué te haci el leso...? Si igual la Anna no es mala mina. Pero tiene un problemita.
- ¿Qué le pasó?
- Bueeeno. Todo comenzó cuando ella entró en 7º Básico a este colegio. Se enamoró perdidamente del Patrick, un gallo que iba en 8º. Empezaron a pololear cuando ella iba en 1º Medio. Fueron felices, era la pareja más popular del colegio. Algo así como las parejas de la tele, onda así. Pero resulta que al niño lo ascendieron a presidente del Centro de Alumnos y las admiradoras lo acosaban. ¿Y sabí lo que pasó?
- No lo sé... no la conozco ni me han contado nada.
- Se la cagó con una mina que era... la secretaria del Centro parece...
- Uhh...- Paul volvió a fijar la vista en donde estaba Anna, pero ella había desaparecido.
- Al final la Anita se enteró e intentó arreglar la cagá que se había mandado este gil. ¿Y sabí qué más pasó?
- Te dije que no sabía nada...
- El Patrick dejó embarazada a la mina.
- ¿A Anna?- saltó de inmediato.
- No, tonto. A la mina ésa, la secretaria. El papá la tuvo que sacar de aquí antes de que quedara la cagá. Pero todo el colegio se enteró. La Anita lo mandó a la cresta y la pobre cayó en depre fuerte... Y pa más remate el tonto gil sigue viniendo al colegio...
Durante la cháchara de Giovanni, Paul divisó a tres cabezas femeninas que se iban aproximando hacia donde estaba. Eran Gigliola, Marilyn y Anna, quienes iban camino al baño antes del comienzo de la ceremonia del primer día. El cruce fue inevitable.
-... y desde ese entonces es persona non grata en este colegio. Si lo llegan a ver, le van a cortar las hu... ¡Anita! ¡Qué linda estás!
- Hola, Giovanni. Otra vez con esos lentes go-go...
- Ay, pero si son lindos, me los regalo la Pili. Pero, ya no importa, te presento a un gallo que va a ser nuestro nuevo compañero.
Paul y Anna se miraron fijo harto rato, como en las ocasiones anteriores. Ya no eran extraños, sino compañeros. Rompiendo con la timidez y la tensión del momento, Anna lo tomó del mentón y le plantó un beso en la mejilla.
- ¡Mucho gusto, corazón! Yo soy Anna, y ellas son mis amigas Gigliola y Marilyn.
En ese instante se oyó un grito estridente proveniente de la boca de un varón. Varón recio, según la vista de Marilyn, quien chocó contra él.
- ¡Ten más cuida...!- se ruborizó y se ocultó detrás de sus mechas onduladas- Hola...
- ¿Quién eres?- preguntó César, extrañado y a la vez como hechizado.
- Marilyn...- le tendió la mano. Mano que César estiró para sí y le dio un beso en su mejilla de tomate.
- Él es mi hermano César, es mayor que yo- intervino Paul, advertido por los signos galanes.
- Mish, qué alto eres. Son tan tiernos ustedes...- añadió Anna.
La turba de amigos se disolvió. Paul y Anna estaban solos en el pasillo. Se miraban atentamente, sujetos a un recuerdo en común. La mañana mostraba un sol brillante, el cual ilumino sus camisas blancas y sus corbatas rojas. El jumper de Anna era estrecho y corto, el cual estilizaba su figura. Entonces Paul la ansió. Para siempre.
- Me acuerdo de ti- Anna quebró el tenso silencio-. Tú te viniste a matricular un día, con tus hermanos, si no me equivoco.
- Sí. Aún no conoces a Lucas, mi otro hermano...
- Tú... ¿querías hablarme ese día?
- Bueno...- Paul se sonrojó. Sabía los pasos que estaba dando-. Sí... me preocupé por ti, aunque no te conocía. Estabas llorando.
Algo en Anna se quebró. Pero la mirada cálida de Paul sostuvo su pena inmensa. Un mar negro de lágrimas se ocultaba tras sus ojos. Guardaba distancia. No quería más errores en su vida...
- Lo siento. No he podido superar un golpe fuerte...
- ¿Alguien te maltrató? ¿Te hizo daño?
- No, Paul. No ese tipo de daño.
- No entiendo...
- ¿El Giovanni te dijo... la verdad?
- Este... me dijo que habías terminado una relación larga y fue por engaño...
- No sólo fue por engaño.
- ¿Entonces...?
Anna se tomó el vientre, autómata. Pero sacó sus manos de allí, las puso en su rostro. Y dijo:
- Dejó embarazada a su amante... y después a...
Corrió. No quería hablar del tema. Paul quiso perseguirla, pero algo le sujetaba los pies a la tierra. Vio sus lágrimas en el suelo cerámico del pasillo. Quiso disculparse. Anna ya había entrado al baño que siempre la acogió.
Y que casi la vio morir alguna vez...
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