viernes, 5 de enero de 2007

III. La verdad de su llanto

Las vacaciones pasaron sin pena ni gloria. Fiestas de fin de año, piscinas, playas, idas al norte, al sur, al extranjero... entre otras maravillas. El asunto es que todo el colegio descansó. Anna estaba más repuesta y alegre. Organizar un viaje con sus amigas fue su labor durante ese período. Y lo consiguió con éxito. Por otra parte, los tres hermanos, ya matriculados, iban a su antiguo barrio a visitar a sus amigos. En especial Paul, quien extrañaba a sus amigos de años.

Pero saltémonos la vagancia de nuestros personajes hasta el primer día de clases. El 4º Medio estaba bastante acongojado porque volvían a clases y amaban sus vacaciones, pero estaban plenamente conscientes de que sería su último primer día. Fefo estrenó su trono de presidente del Centro de Alumnos, junto a sus inseparables secretarias, en especial Chèrie. Todos se mataban de la risa con el ego hinchado que irradiaba su eterno protector, quien se encargó de dar un buen puntapié a quien ocupaba el cargo el año anterior. El mismo que gorreó a su gran amiga.

Los hermanos entraron a clases y recorrieron los pasillos con calma y hasta con recato. César se mostraba interesado en recrear la vista de su matriculadora, la profe Gloria. Lucas ya tenía sus primeras admiradoras. Pero Paul estaba con la vista fija en los ojos opacos de Anna. Por alguna razón le atrayó su fuerte desplante, eclipsado por su pena de amor. Entonces una mano adornada por un anillo de plata le hizo aterrizar.

- ¡Hola! Tú eres nuestro nuevo compañero, ¿cierto?
- Emmm... sí. Soy de 4º. ¿Cómo te llamai?
- Giovanni. ¿Y tú?
- Paul.

Se estrecharon la mano. Giovanni era uno de los escuderos de Fefo y eterno amigo de Anna. La consideraba una hermana y estaba dentro de la lista de los "cocineros de las criadillas de Patrick".

- No mires tanto a mi hermana...
- ¿Hermana? ¿A quién te refieres?
- ¿Pa qué te haci el leso...? Si igual la Anna no es mala mina. Pero tiene un problemita.
- ¿Qué le pasó?
- Bueeeno. Todo comenzó cuando ella entró en 7º Básico a este colegio. Se enamoró perdidamente del Patrick, un gallo que iba en 8º. Empezaron a pololear cuando ella iba en 1º Medio. Fueron felices, era la pareja más popular del colegio. Algo así como las parejas de la tele, onda así. Pero resulta que al niño lo ascendieron a presidente del Centro de Alumnos y las admiradoras lo acosaban. ¿Y sabí lo que pasó?
- No lo sé... no la conozco ni me han contado nada.
- Se la cagó con una mina que era... la secretaria del Centro parece...
- Uhh...- Paul volvió a fijar la vista en donde estaba Anna, pero ella había desaparecido.
- Al final la Anita se enteró e intentó arreglar la cagá que se había mandado este gil. ¿Y sabí qué más pasó?
- Te dije que no sabía nada...
- El Patrick dejó embarazada a la mina.
- ¿A Anna?- saltó de inmediato.
- No, tonto. A la mina ésa, la secretaria. El papá la tuvo que sacar de aquí antes de que quedara la cagá. Pero todo el colegio se enteró. La Anita lo mandó a la cresta y la pobre cayó en depre fuerte... Y pa más remate el tonto gil sigue viniendo al colegio...

Durante la cháchara de Giovanni, Paul divisó a tres cabezas femeninas que se iban aproximando hacia donde estaba. Eran Gigliola, Marilyn y Anna, quienes iban camino al baño antes del comienzo de la ceremonia del primer día. El cruce fue inevitable.

-... y desde ese entonces es persona non grata en este colegio. Si lo llegan a ver, le van a cortar las hu... ¡Anita! ¡Qué linda estás!
- Hola, Giovanni. Otra vez con esos lentes go-go...
- Ay, pero si son lindos, me los regalo la Pili. Pero, ya no importa, te presento a un gallo que va a ser nuestro nuevo compañero.

Paul y Anna se miraron fijo harto rato, como en las ocasiones anteriores. Ya no eran extraños, sino compañeros. Rompiendo con la timidez y la tensión del momento, Anna lo tomó del mentón y le plantó un beso en la mejilla.

- ¡Mucho gusto, corazón! Yo soy Anna, y ellas son mis amigas Gigliola y Marilyn.

En ese instante se oyó un grito estridente proveniente de la boca de un varón. Varón recio, según la vista de Marilyn, quien chocó contra él.

- ¡Ten más cuida...!- se ruborizó y se ocultó detrás de sus mechas onduladas- Hola...
- ¿Quién eres?- preguntó César, extrañado y a la vez como hechizado.
- Marilyn...- le tendió la mano. Mano que César estiró para sí y le dio un beso en su mejilla de tomate.
- Él es mi hermano César, es mayor que yo- intervino Paul, advertido por los signos galanes.
- Mish, qué alto eres. Son tan tiernos ustedes...- añadió Anna.

La turba de amigos se disolvió. Paul y Anna estaban solos en el pasillo. Se miraban atentamente, sujetos a un recuerdo en común. La mañana mostraba un sol brillante, el cual ilumino sus camisas blancas y sus corbatas rojas. El jumper de Anna era estrecho y corto, el cual estilizaba su figura. Entonces Paul la ansió. Para siempre.

- Me acuerdo de ti- Anna quebró el tenso silencio-. Tú te viniste a matricular un día, con tus hermanos, si no me equivoco.
- Sí. Aún no conoces a Lucas, mi otro hermano...
- Tú... ¿querías hablarme ese día?
- Bueno...- Paul se sonrojó. Sabía los pasos que estaba dando-. Sí... me preocupé por ti, aunque no te conocía. Estabas llorando.

Algo en Anna se quebró. Pero la mirada cálida de Paul sostuvo su pena inmensa. Un mar negro de lágrimas se ocultaba tras sus ojos. Guardaba distancia. No quería más errores en su vida...

- Lo siento. No he podido superar un golpe fuerte...
- ¿Alguien te maltrató? ¿Te hizo daño?
- No, Paul. No ese tipo de daño.
- No entiendo...
- ¿El Giovanni te dijo... la verdad?
- Este... me dijo que habías terminado una relación larga y fue por engaño...
- No sólo fue por engaño.
- ¿Entonces...?

Anna se tomó el vientre, autómata. Pero sacó sus manos de allí, las puso en su rostro. Y dijo:

- Dejó embarazada a su amante... y después a...

Corrió. No quería hablar del tema. Paul quiso perseguirla, pero algo le sujetaba los pies a la tierra. Vio sus lágrimas en el suelo cerámico del pasillo. Quiso disculparse. Anna ya había entrado al baño que siempre la acogió.

Y que casi la vio morir alguna vez...

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