viernes, 29 de diciembre de 2006

II. Mujer Bonita

Mientras Paul observaba desde la distancia cómo lloraba Anna, los amigos hacían esfuerzos infructuosos por tratar de consolarla. Porque sabían que agarraría todas las pastillas y se las llevaría a la boca... Así que entre caramelos con sabor a cocacola y dulces varios, le endulzaron su amarga existencia.

- Anna, tienes que olvidarte de esa cosa de dos patas que no sé a qué viene- Fefo estaba bastante molesto con las visitas seguidas de su rival-. ¿Por qué no acepta que ya dejó de ser parte de nosotros y que ahora yo soy el presi...?
- Fefo, ¡cállate! ¿No puedes hablar de otra cosa que no sea de ti?- Marilyn se acomodaba su abundante cabellera crespa-. Anita, yo creo que debes olvidarte definitivamente de Patrick. Es un bueno para nada que más encima va a ser papá. ¿Cómo te pudiste fijar en él?
- Mejor te hubieras fijado en mí, ¿o no, querida?
- ¡CÁLLATE, FEFO! Eres peor que Pato Lucas- Chèrie había perdido la paciencia-. Mejor vamos a hablar con el Inspector para que no lo dejen entrar más...

Gigliola, quien había salido a comprar helados, le convidó uno a Anna y se sentó a su lado, mientras Chèrie llevaba a Fefo de una oreja a la oficina del Inspector.

- Qué fuerte todo esto... Espero que el próximo año llegue gente nueva. Estuve hablando con la profe Gloria y me ha dicho que habrán alumnos nuevos este año, ya que otros tuvieron que retirarse por cambio de casa. ¿Qué opinas, Anna? ¿Te gustaría empezar otra vez...?

Anna miraba el suelo. Un chanchito de tierra se le acomodaba en el zapato. Una chinita se posaba en su muñeca y se sorprendió un poco, para luego regresar a su deprimente posición. Mientras contemplaba a la vistosa chinita, los tres hermanos se retiraban del colegio con sus matrículas timbradas y listas para el próximo año. Anna los miró, le llamó la atención el que iba al medio, aguantando callado las peleas de sus hermanos y el rayo potente de los 34 grados Celsius de verano. Algún día su memoria proyectaría aquel minuto...

Y se fijó otra vez en el suelo. La chinita había marchado, el chanchito de tierra se había ocultado entre las sombras y ella sentía deseos de llorar a mares, de vomitar todo ese dolor que la había marcado para siempre. Patrick fue su primer amor desde que entró al colegio de las Corbatas Rojas en 7º. Soñaba con graduarse vestida de princesa y caminar al lado de su amor eterno. Eterno entre comillas, porque al apoderarse en 3º Medio del poderío estudiantil, su popularidad creció como población de hongos. Tenía hasta fans repartidas por todos los cursos, hasta que se le ocurrió la grandiosa idea de meterse con una de ellas.

Al instante de enterarse, le pidió explicaciones a su novio. Pero el sí la destruyó más. Sí, te engañé. Lo mando a freir monos al África, a la punta del cerro, a la chucha, a la mierda, etc. El asunto es que después del cambio de mando en el Centro de Alumnos se formó una brecha entre ellos, la cual Patrick cruzaba cuando quería, haciendo sufrir a la desconsolada Anna.

Se paró de su sitio, sin dar explicaciones a Gigliola, quien terminaba su helado de piña. Anna caminó hacia el baño de mujeres y se mojó el rostro hinchado de tanto sufrir. Luego se miró al espejo, se acomodó su pelo liso y abundante y recordó...

----- Flash Back -----

Todos estaban celebrando el cumpleaños de Anna, un día de invierno, bastante lluvioso por cierto. Cantaban, tomaban hasta el agua del florero y reían a carcajadas, haciendo funcionar el tocadiscos del dueño de casa. Habían puesto canciones antiguas que tarareaban y remedaban casi, hasta que tocaron una en especial. Patrick se puso de pie, tomó una botella que hacía las veces de micrófono, le lanzó un beso a Anna y le dijo:

- Esta canción es para ti... mi vida. Mi mujer bonita...

Se escuchaban sonidos al estilo rock and roll. Todos en sus sitios bailando y acompañando con palmas.

Pretty woman, walking down the street
Pretty woman, the kind I like to meet
Pretty woman, I don’t believe you
You’re not the truth
No one could look as good as you
Mercy!

Era la primera vez que veían a Patrick cantando y bailando como un rock star.

Pretty woman, won’t you pardon me
Pretty woman, I couldn’t help but see
Pretty woman, that you look lovely as can be
Are you lonely just like me?

Y justo se detuvo en esta pregunta, apagada con el calor de un beso...

----- Fin -----

- ¿Te sientes bien, Anita?- Gigliola la tomó de los hombros y la abrazó sin fin.
- No lo sé... quiero ser feliz. Volver a ser una mujer bonita, como decía Patrick.
- No, Anita. No como Patrick... A lo mejor otro no te dirá "mujer bonita", pero sí te dirá "mujer maravillosa". Y esa persona te amará y te respetará. Será lo mejor.
- ¿Tú crees, Gigi?
- No estoy segura. Pero de que volverás a ser feliz, sí.

Y Gigliola no estaba equivocada.

1 comentario:

Nicolás Alarcón R. dijo...

POdríamos avanzar hasta el capítulo3 ...


Espero que estés muy bien pamela...


besos y abrazos...


Con estima, cariño, amor y pasión...


Kojure...